Beato Basilio MoreauEn una guía para profesores preparada en 1844, el beato Basilio Moreau escribió que los estudiantes no deben ser obligados a vivir un tipo de vida que tendrían que abandonar cuando abandonen nuestra institución. Deberían ser entrenados de tal manera que puedan “ser en todas partes lo que eran en Sainte-Croix”. Fue escrito específicamente para la primera escuela de Holy Cross en LeMans, Francia, pero podría aplicarse a cualquiera de nuestros ministerios educativos a través de el mundo.

La escuela de Moreau era muy distinta a la típica institución militarista de su época, cuyos jefes eran rígidos. Era una amada figura paterna que entendía que la verdadera tarea de una educación católica era formar corazones y salvar almas. La educación sin formación en valores religiosos y morales se convierte en auto-indulgente y, en sus peores manifestaciones, dominadora y cruel. Basta con mirar los diversos “ismos” que han surgido en los últimos dos siglos en nombre del progreso científico o político para comprender que, cuando el individuo (o el Estado) se convierte en el árbitro supremo de lo que es correcto y bueno, la sociedad pierde su libertad moral.

El pensamiento Moreau

Moreau no era un idealista en el cielo. Creció en una época de severa persecución religiosa pero quería que sus estudiantes estuvieran preparados para vivir en el mundo y hacer lo que pudieran para mejorarlo. También dijo una vez: “No olvides que el cristianismo es una religión práctica. Admire su poesía porque es sublime, pero estudie sus Diez Mandamientos. No encontrarás mucha gente de fe, cristiana o no, crítica de aquellos porque sus principios subyacentes están en la raíz de todos los credos: ama a Dios, sé honesto y justo, practicar la justicia”.

Al estudiar la espiritualidad de Moreau, se hace evidente que se centra en las demandas más elementales del evangelio: ser apóstol, recoger diariamente la cruz y conformarse totalmente con la persona de Jesucristo. Él formó a sus estudiantes y su Congregación para hacer eso, no aparte del mundo, sino para salir a él como lo hizo Jesús. Eso es lo que quería decir Moreau cuando dijo que la tarea de Santa Cruz era educarlos de tal manera que se convirtieran en ciudadanos tanto para la sociedad como para el cielo.

Un llamado a la educación

P. McCormick en la sala de la casaMoreau dejó atrás un ideal de vida cristiana y un carisma educativo que obligó a Santa Cruz no sólo a promover la excelencia académica en sus instituciones, sino también a crear ambientes en su interior que permitan a las familias de discípulos descubrir juntos su verdadero propósito y vocación a través de la instrucción en las aulas y las relaciones que construyeron fuera de ellas.

Comprendió que la educación y la familia son típicamente las dos influencias más formativas sobre la vida de los jóvenes. Esas influencias deben complementarse y enriquecerse mutuamente para que una persona se convierta en un adulto fiel y bien formado y sea uno donde quiera que vaya.

Esta relectura fue escrita para la Fiesta del Beato Basilio Moreau por el P. James King, C.S.C., quien es el Director del Ministerio del Campus y Superior Religioso en la Universidad de Notre Dame, en Notre Dame, Indiana, en los Estados Unidos.

Ártículo original: Moreau: An Education in Family